DE
LA TINTA NEGRA AL BILLETE VERDE
La recarga de cartuchos de impresora se expande en Latinoamérica
Por: Pui-Wing Tam y Joaquín Fernández
The Wall Street Journal
Después de 12 años como abogado de empresas, Ariel Bentata
cambió su carrera por una profesión que considera más
lucrativa: franquiciatario de dos tiendas de tinta para impresoras.
Este venezolano de 34 años que reside en Miami es uno de los
cada vez más númerosos pequeños empresarios en
Estados Unidos, Europa y Asia que se están convirtiendo en una
posible amenaza para gigantes de la tecnología como Hewlett-Packard
Co., Lexmark Internacional Inc., Canon Inc. y Seiko Epson Corp.
Y ahora los emprendedores de América Latina también podrán
sumarse a la tendencia y adquirir franquicias de tiendas que pretenden
traer tinta para la impresora de su casa o negocio. Ya presente de forma
incipiente en México, este negocio busca expandirse en breve
al resto de la región.
El rápido crecimiento de estas franquicias en el mundo marca
un nuevo capítulo en el multimillonario negocio de recarga de
tinta para impresoras. La idea es sencilla: los clientes llevan sus
cartuchos de tinta vacíos de H-P, Canon o cualquier otra impresora
o fotocopiadora. La tienda recarga el cartucho mientras el cliente espera,
por lo que paga de un 30% y un 50% menos que lo que gastaría
en un nuevo cartucho.
Los cartuchos de impresoras de chorro de tinta pueden ser rellenados
hasta 10 veces, mientras que no hay límite para los de toner,
siempre y cuando reciban el mantenimiento adecuado. "Es la combinación
perfecta: se trata de un segmento de negocio nuevo, con un buen margen
de rentabilidad, en una industria muy establecida, puesto que todo el
mundo tiene una impresora y que ofrece al consumidor ahorros del 50%",
comenta Bentata, que ahora está a cargo de dos tiendas de Cartridge
World.
Desde enero de 2003, cuando inauguró su primera tienda en Estados
Unidos, la australiana Cartridge World Inc. ha abierto unas 50 tiendas
en el país y actualmente está vendiendo unas cinco franquicias
a la semana. La canadiense Island Ink-Jet Systems Inc. está inaugurando
cuatro nuevas franquicias al mes.
Island Ink-Jet Systems ya tiene tres tiendas en México desde
hace un año y Cartridge World acaba de firmar un acuerdo para
empezar a expandirse en el país. Ambas empresas esperan llegar
a tener 200 tiendas en México en menos de dos años y en
breve empezar a multiplicarse en el resto del continente
"El producto ya está muy probado, lo que nos falta es encontrar
a los franquiciatarios maestros en cada país que se encarguen
de expandir el negocio", comenta Paul Merrifield, director general
de Island Ink-Jet Systems, con sede en Courtenay, Canadá, quien
dice haber entablado ya "negociaciones preliminares" con empresarios
en Brasil para desarrollar la franquicia. Su objetivo es abrir 600 tiendas
en cinco años en Argentina, Chile y Brasil.
"Queremos ser el McDonald's de la tinta y el toner", dice
por su parte Buró Yarkin, presidente ejecutivo de Cartridge World
North America. El ejecutivo espera tener presencia al cabo de un año
en la mayoría de los países de Centro y Sudamérica,
aunque se rehusa a revelar previsiones precisas.
A pesar de ello, una franquicia de este tipo no es barata. Para operar
en Latinomérica se necesitan entre US$80.000 y US$130.000 en
el caso de Cartridge World y entre US$80.000 y US$95.000 en el de Island
Ink-Jet. Los precios cubren la comisión de franquicia, los materiales
de promoción, la formación de empleados y la instalación
de la tienda y en algunos casos la promoción inicial. Los interesados
tienen que pasar una revisión: Island Ink-Jet exige a sus franquiciatarios
en EE.UU. que dispongan de activos líquidos por US$30.000. Además,
las empresas pueden pedir hasta el 6% de las ventas mensuales del franquiciatario.
Pero muchos dicen que el negocio vale el precio pagado. Bentata, que
no quiere revelar cifras, asegura estar "muy contento" y que
los resultados, en tan sólo meses de operación, "superan
las expectativas". Su opinión es compa rtida por Sandra
y Héctor Rendón, un matrimonio de colombianos que acaba
de inaugurar su primera franquicia de Cartridge World en West New York,
Nueva Jersey. Tras pagar US$150.000 para instalar la franquicia, el
matrimonio espera recuperar la inversión en un año y medio.
¿Pero se puede aplicar ese éxito a América Latina?
"Por supuesto", responde Yorkin. "Un cartucho de tinta
es igual en EE.UU. que en América Latina. Además creo
que allí nos va a ir aún mejor, porque en términos
de poder adquisitivo los cartuchos de tinta nuevos salen más
caros para un mexicano o un argentino, por lo que nuestra opción
para ahorrar va a resultar aún más atractiva".